martes, octubre 17, 2006

CUANDO HABLÉ CON DIOS EN EL METRO

El metro tiene algo: poetas que se suben domingos por la noche, músicos con bombos y trompetas que hacen parecer el viaje una película de Kusturika…

Quien me escuchara contarle las cosas que he vivido pensaría que soy un mitómano o simplemente estoy loco: una vez tomé un taxi de un anciano que no me cobró y desapareció en la nada, otras se me ha aparecido y desaparecido gente en el super frente al asombro de las cajeras…

Estaba recordando una vez, hace años, que iba donde mi amiga Carola día sábado tipo 10 de la noche. Me fui en metro; y metro a esa hora hacia el centro es tener un carro casi para uno solo.

Recuerdo que me subí al carro, me senté junto a la ventana frente a una viejita bien pobre que comía nueces de un saquito. Nunca me olvidaré de la conversación. “Esto es fabuloso. Imagínese cómo hicieron esto (el metro)…Dios es tan grande que le da inteligencia a los hombres para que hagan esta maravilla… qué me dice usted… No, si mi Dios es maravilloso”

Absorto, yo la miraba sin decir nada. Plop. Recuerdo también que me ofreció de sus nueces. Saqué una, y aunque no me gustan la encontré agradable. “Esto –me dijo- es fruto del Señor que lo da para que comamos. ¡qué maravilla! Si Dios es maravilloso”, continuó ella. Asentí. Recién ahí empecé a dialogar con ella. Breve. Receloso (esta señora estará loca o es una evangélica fanática, pensé)

“¿Usted conoce a Dios?” me preguntó. Le dije que creo que sí. “El, me dijo, tú crees que me conoces, pero yo te conozco más a ti” continuó ella. “Nadie lo conoce bien. Yo hablo con él.” (pensé: “puede ser”)

-“Una noche le pregunté cómo había hecho todo y porqué hizo la Tierra redonda” -siguió ella luego de cosas que hablamos.- “Y me dijo: porque al ser redonda es infinita, no tiene principio ni fin en ninguno de sus puntos… y todo lo que la rodea también es redondo, porque todo es infinito.”

Ahí, me quedé de una pieza. Se veía una señora muy pobre, sin pinta de saber esas cosas… eso es lógica pura. Ahí pensé, debe ser cierto, capaz que hable con Dios, porque no puede llegar a estas conclusiones.

Recuerdo que llegamos a Los Héroes. La señora se bajó. Recuerdo que se despidió, me dio la mano y me puso otra en la cabeza. Las tenía raramente calientitas para el frío que hacía. “Que Dios lo acompañe y lo bendiga, hijo. Fue un gusto”

No atiné más que a decirle “Gracias, abuelita igualmente, que le vaya bien.” Y con una espontánea sonrisa de alegría la miré caminar con su pollera sucia y su chal raído por el andén a alguna escalera mientras el tren avanzaba hacia Santa Ana conmigo y una parte de Dios como únicos pasajeros de ese vagón.

Recién ahí me di cuenta que Dios tiene sus soldados, que no visten uniforme, son simples pero fuertes, están en cualquier lado y nunca piden, dan, y te recuerdan su Palabra y te invitan inconscientemente a multiplicarla. Dios existe. Es maravillosamente inteligente y lo más grande.

martes, septiembre 05, 2006

...

No sé qué pasó. Todavía me lo pregunto. El tren volvió a pasar mientras estaba a la orilla del riel, empujándome con su abominable agresividad en este campo abierto como un estruendoso vendabal. El viento sopla muy fuerte. El cielo volvió a nublarse y el silencio toma vida, invadiendo cada rincón del infinito. Las nubes lo cubren todo y el sol parece que prefirió esconderse.

Sigo en pie, a pesar de todo, pero atento a que el tren regrese. Pero nada se oye, la gente no existe. Sur o norte dan lo mismo. Ya la muerte da lo mismo, ya no siembra miedo. Nada es tan pesado como para no cargarlo. No sé si sigo en el mismo lugar o si el mundo se ha seguido moviendo.

De pronto, el reloj que parecía detenido, avanzó vertiginosamente, desenfrenado, como un loco, y dio vuelta la historia. Se tomó el espejo que permanecía inmutable y transformó todo.

Quizás, es como siempre todo tenía que ser. El cielo es de los ángeles y el purgatorio para quienes quieren serlo. Si otros prefieren las llamas, que se quemen. Las fuerzas ya ni quedan y no sé cómo sigo aquí parado a la orilla del tren. Ya no hay gente, sólo hay nada. El cielo está nublado.

sábado, septiembre 02, 2006

ALMEJAS

Qué bicho puede ser más simpático que una almeja. Porfiadas hasta decir basta, las almejas se obstinan siempre por no dejarse abrir incluso por el más amenazante de los cuchillos. Son el símbolo máximo de la resistencia. Uno las va a abrir, fuerzan, se resisten; se las invade con cuchillo, el cuchillo entra, sueltan jugo, entonces ahí, cuando uno cree que ganó la batalla, se ayuda con las manos, saca el cuchillo para no cortarse y… se cierran.

Creo seriamente que las almejas deben ser comunistas (talvez su nombre científico sea algo como Mariscus Gladys-Marinus o Almejus Marxis) Sí, porque si analizamos, se parecen a las ostras, pero no tienen perla y se visten con una concha con trama de poncho nortino… como que les falta la pura llamita. Mientras las ostras y los ostiones se lucen en comidas y cócteles ABC1, las almejas lo hacen en la mesa C2 y C3, componiendo la caña del trasnochado. Son las más proletarias de todos los mariscos con concha, siempre resistentes a la opresión del cuchillo, amigas de la cebolla y el vino y son populares en el Mercado y en las ferias libres, donde siempre lucen vivas, cerradísimas. En cambio, cuando las tienen en el supermercado ya están con la lengua afuera, vencidas, derrotadas, exhibidas en su peor momento por el modelo capitalista. En las ferias es distinto, ahí, se lucen resistentes junto al pueblo, al feriano sacrificado y al campesino que vende el fruto de su esfuerzo, esperando que alguien las tome en cuenta.

Además, son simples, basta un limón para lucirse.

Genial. Salud por las almejas.

martes, agosto 29, 2006

CIRCUNLOQUIO ONTOLOGICO DE LAS MICROS

La semana pasada necesitaba ir a Puente Alto. Como buen peatón, debí esperar un largo rato por algún bus (así se llaman ahora) que me llevara a destino. En vista que llevaba más de 30 minutos esperando y no pasó ningún transantiago, me subí a la única micro (sí, aun hay) que pasó en todo ese tiempo. Amarillita por fuera, pero viejita por dentro. Vieja-vieja. De esas de la Era Ovalle-Negrete. Alguno se acordará de unas micros grandes de ese entonces, típicas de las Golf-Matucana o unas Central-Ovalle más nuevas, que eran bien espaciosas, sin los primeros asientos, casi las únicas que tenían la puerta de subida de una sola hoja (casi todas las demás eran de dos y se abrían con una palanca), que los asientos no eran separados, sino de un sólo ancho, con tapiz de cuerina, con la baranda para afirmarse como de aluminio y que típico que el respaldo por atrás era como de latón o madera pintada; los pasamanos estaban casi pegados al techo y había que empinarse para poder afirmarse. El timbre, típico que era de campanilla que no sonaba y funcionaba con un cordelito.

Y esos buses como los del show de Porky, medios redondos adelante y atrás, que la subida era super angosta y uno no llegaba nunca arriba y a la entrada tenían los asientos pegados a la pared mirando al pasillo y que cada vez que frenaba la micro, uno se iba para los lados y no hallaba de dónde afirmarse. Parecía tagadá.

Y alguien se acordará de esas micros que tenían los asientos de atrás en una tarimita. Típico que nadie usaba el asiento frente al pasillo porque en la frenada, uno se iba hacia delante… sacada de cresta al tiro.

Y las típicas Ovalle-Negrete, celeste con blanco, o las rojas Matadero-Palma, con Lagarto Juancho incluido, (había unas que tenían un Don Gato, pero no recuerdo de qué línea eran) esas Mercedes Benz, como la 60, tarrientas, con un colorinche asiento de mimbre para el chofer que hacía juego con la mini-persianita del parabrisas, el pañito rojo con flecos y espejito junto al botiquín blanco de madera pintado a mano, la palanca de cambio transparente con un cangrejito y flecos y con los santitos y banderitas de clubes deportivos. Tenían unas ventanas cagonas que apenas se abrían, gracias a un pedacito de vidrio, por las que las viejas botaban pa’fuera los blancos papelitos con el pandita repetido, pegajosos de Lyn Panda (Panda Piña) Los últimos asientos (todos eran de madera con armazón de fierro y tapizadas en cuerina) quedaban frente a la bajada y como las micros siempre andaban con las puertas abiertas, cada vez que frenaban con esos frenos de aire que se oían a una cuadra y que luego partían con ruido de carraspera, no faltaba la vieja a la que se le caía la chauchera con esas monedotas de $10 que eran como las actuales de $100 o que se le caía la chomba del niño. “¡Chofer, chofer! ¡Pare, pare!” y tiraban el cordelito, pero la campanilla de bicicleta apenas sonaba, se sentía porque el cordelito chocaba con el techo. En el techo, las luces eran unos focos como platillos voladores a los lados del pasillo y también habían unos círculos que creo que eran parlantes, que tenían como un asterisco.

Para colmo eran oscuras, casi todas pintadas verde o azul por dentro, con los pasamanos de fierro que te dejaban las manos negras.

Las micros que querían amononarse tenían cortinas que corrían por unos alambres chuecos como cola de chancho… y ni acercarse a la ventana, porque las cortinas no las lavaban nunca.

Para qué hablar de cuando se les ocurría limpiar la micro…con petróleo, caramba. Aún recuerdo esas sacadas de cresta que algún día se desclasificarán.

Por eso, ¡¡viva el Transantiago, mierda!!
… ¡Eh! ¡La puerta! ¡jefe!...

lunes, agosto 28, 2006

RECORDANDO COSAS EMPELOTANTES

El otro día, en una conversación, salió el tema del peor momento, no supe qué responder. No me acordé de nada, pero sí, he tenido momentos bastante empelotantes, que deben ser comunes, yo creo:

Como cuando se cae la etiqueta de la bolsita de té dentro de la taza justo cuando se le está echando el agua caliente. O cuando uno va a comer y tocan el timbre, o va al baño a “descansar” y llaman por teléfono y no hay nadie más que conteste y la que llama justo es una tía viejita que ya ni escucha, que no te ve hace tiempo y por lo mismo se larga a hablar y uno ya está que no aguanta más, pero da lata cortarle.

O cuando en el supermercado justo faltan los 10 pesos que permiten deshacerse de tantas monedas y entonces hay que pagar con un billete y llenarnos de más monedas.

También, cuando uno iba saliendo atrasado a la u y justo aparecía la “Testigo de Jehová” o el dúo contrastado de mormones (uno chileno chico y medio morocho con un gringo rubio grandote) con ganas de conversar. Más encima, ahí uno se acordaba que se le había quedado algo: el celular, el pase escolar, la plata o los lentes. Peor aún, el CD con la presentación… y justo cuando uno tomaba el Cd que faltaba, llamaban por teléfono… la misma tía viejita que había perdido la dirección para ir de visita.

O cuando uno se estaba bañando y justo cuando uno estaba todo enjabonado se acababa el gas… y resulta que la recarga no se había comprado... ¡BRRR!! Peor, cuando uno se había echado el shampoo e iba a poner la botella en su lugar, la botella se caía y había que buscarla a ciegas en la ducha... (menos mal que uno se ducha solito)

O cuando uno iba al colegio y a los micreros se les ocurría justo lavar el micro con petróleo… sacada de cresta inminente. Claro, ahí estaban los incondicionales amigos que te ayudaban a enderezar. Peor, en todo caso, cuando al huevón del micrero se le ocurría justo parar dejando la puerta trasera frente al impertinente buzón que te atajaba cuando uno iba bajando… o cuando al micrero se le ocurría partir mientras uno apenas iba subiendo… y trataba de cerrarte la puerta más encima. Y como la micro iba partiendo, no faltaba el pendex que se te colaba con esas mochilotas de tortuga a la espalda y te dejaba abajo. Obligado a seguir luchando por hacer parar una micro.
Empelotante también cuando uno iba atrasado y justo cuando la micro había estaba a punto de pasar la primera luz verde después de tantas rojas, aparecía la señora impertinente que la hacía parar. "¿Pasa por Avenida Matta?" Y la micro tenía el medio letrero: "Gran Avenida-San Diego-Mapocho"

Otra cosa empelotante es cuando uno anda apurado en auto y aparece otro auto que va saliendo del estacionamiento... y el huevón no sale nunca. Si más encima se atraviesa, fijo que es una mina (no es que sea machista)
Bueno, paciencia, nomás... habrá que tenerla. No queda otra

domingo, agosto 27, 2006

ASI CON LA VIDA...

Definitivamente, la vida no es más que un gran teatro donde todos jugamos a ser actores. Y donde unas veces recibimos aplausos y otras abucheos.

He oído decir que es como una montaña rusa: a veces se está arriba y otras se cae vertiginosamente; sin darnos cuenta se llega abajo, al fondo casi... pero en algún momento, el ciclo vuelve a llevarnos arriba. Y por eso hay que tratar de preparase porque el cambio nos puede dar como una cachetada... con porrazos que duelen tremendamente... o con alturas extremas que entregan tanto aire que al final asfixian.

Cada cierto tiempo creo que es necesario encerrarse y parar, tomar aire, mirar hacia atrás. Mirar hacia adelante, al lado y luego seguir. Siempre revisar la bitácora de este viaje en el que en ocasiones compartimos el vuelo.

Recuerdo a Edgar Allan Poe, quien planteaba que para ser feliz, entre otras cosas: hay que amar inmensamente a alguien, generar hijos, crear una obra y una nueva belleza.
Gracias a todos mis amigoos de verdad, los quiero mucho

lunes, agosto 21, 2006

EL DIA DESPUES

Todo viene el día después.
La asimilación del error,
el complejo de culpa,
el valor de la pérdida,
la resaca,
el cansancio,
la pena,
la angustia,
la alegría,
la añoranza,
la rabia,
las ganas de seguir luchando.

sábado, agosto 19, 2006

NADA

Porqué todo es tan difícil.
La vida es un sueño
que aveces parece una pesadilla.
Y lo que se espera
es la nada
que parecía ser el todo.

domingo, agosto 06, 2006

PALABRAS AL CIERRE

Me cansé del vicio de la gente de andar poniendo en mi boca cosas que jamás uno dice y que con ello traten de poner en mi contra a la gente que uno quiere, peor aún, que me conocen muy bien y perfectamente podrían darse cuenta de lo que soy o no capaz de hacer.
Me llevo una gran decepción de alguien que, pese a tener algunas diferencias repentinas, me caía bien y con quien muchas veces participé en esos carretes de amigos.
No voy a caer tan bajo de andar con cahuines y chismes baratos de conventillo porque no es mi estilo, que se entienda bien, pese a lo que digan. Vivo mi vida y que cada uno vea cómo arregla la suya y qué hace con ella.
Chaito con toda la mierda que tiren, tengo mi conciencia tranquila y el de arriba sabe mejor que nadie lo que hago, digo y pienso... si alguien tiene alguna duda, pregúntenle a El.
A propósito, un par de aforismos que encontré por ahí:
  • Todo cae por su propio peso.
  • Lo que se va vuelve.
  • El que se acuesta con niños amanece mojado.
  • Vive y deja vivir.
  • La envidia no sólo daña al otro sino también suicida.
  • El ocio es el padre de los vicios.
  • No veas la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio.
  • No confíes en el que habla de los demás porque puede hablar de tí.
  • El que mucho soba mucho pega.
  • No creas todo lo que ves ni todo lo que oyes.
  • Dios es el mejor testigo de nuestros actos y el más grande juez.

miércoles, julio 26, 2006

DEL DICHO AL HECHO

Dicen que cuando uno dice
lo que no quiere decir
sin saber cómo decirlo,
es mejor no haberlo dicho
porque sin decir algo
se dicen muchas cosas
que maldicen o bendicen.
Como dicen que el dicho dice
si no sabes decir
lo que debes decir
y no lo quieres decir,
mejor no digas nada,
es mejor que decir mal
lo que ibas a decir
porque de tanto decir
lo que no se sabe decir
se termina diciendo algo
que, es peor decirlo,
al final no dice nada.

lunes, julio 03, 2006

BUSCAR LA FORMA

Siempre busco una forma.
Busco la forma para decir algo.
Busco la forma de las nubes.
Busco la forma de pensar mejor
de los demás.
Busco la forma de una letra
que no se entiende.
Busco la forma perfecta
de las curvas femeninas.
Cuando chico,
buscaba la forma de lo que las niñas tienen.
Busco la forma de no curarme
tan rápido cuando tomo.
Busco la forma de amar mejor.
Busco la forma en mi ensalada
y descubro que las habas
se parecen a las garrapatas...
¡Qué asco!

domingo, julio 02, 2006

TRAMITE (podría haberme llamado Torcuato)

... Trece... Raya K.
¿Cómo me dijo?... ¿Mario?
-No, Byron
¿Mailon?
-No, Byron
¿Tairon?
-No, Byron
Ahhh... Jairo
-No, Byron
¿Cómo se escribe?
-Be larga...
... I griega...
...Ere
...O...
...Ene.
Apellido.
-Espere, está mal escrito
A ver...
-Sáquele la a
¿Dónde?
-Es B larga, y griega...
...sin a entremedio.
¿Ahí?
- Sí, ahora sí.
Apellido...
- Calvert
¿Galvez?
- No, Calvert...
se lo deletreo
-C...
A...
Espere...
C... ¿C redonda?

jueves, junio 08, 2006

LA GRANJA DE LOS ANIMALES

El viernes me llamó profundamente la atención un lienzo que rezaba “Cómo vamos a ser el futuro si no somos el presente.” Una tremenda frase, por cierto, quizás habrá sido redactada por algún escolar. Tan sabias palabras realmente me emocionaron. Es emotivo ver que los péndex, tan individualistas, tan crípticos, tan anti-política, tan del msn, sean capaces de darnos la gran lección de expresarse por una causa justa y nos griten vivamente que quieren estudiar y estudiar en un sistema realmente de calidad.

Recuerdo la vez que presenté mi tema de tesis haberme “agarrado” con un par de profes por justificar mi tema aduciendo que el gobierno (en ese entonces, de Lagos) mentía, con los siguientes argumentos: en los colegios fiscales con jornada completa las raciones alimentarias no cubren mucho más del tercio del alumnado, por lo que el resto debe mantenerse en las salas comiendo lo que llevan de sus casas y en sectores más desprotegidos, aguántense el hambre; también dije que los famosos computadores del plan enlaces eran tarros viejos; que los colegios estaban en condiciones deplorables y que en fin, todo el dinero que se había invertido estos años en educación no se reflejaban en lo concreto. Cosas que ahora los péndex han hecho notar.

Ahora esos viejos tan laguistas, tan ciegamente concertacionistas, que defienden aún un gobierno tan falaz y ladrón como el del mismo Pinochet y tan iluso como el de los nazis, se darán cuenta con el paro de los estudiantes, que todo lo que yo decía era verdad, una verdad bien disfrazada que los escolares sacaron a relucir, en un movimiento tan organizado como el de la revolución de los animales de Orson Wells en “La granja de los animales.”

Claro, creo que han hecho petitorios algo pueriles, como la extensión del horario del pase escolar hasta el día domingo, el reemplazo de la LOCE por un estatuto docente y la centralización administrativa de los colegios, que fue la que llevó al quiebre del sistema. Pero más pueriles han sido las respuestas de la presidenta: pase escolar todo el año, una superintendencia de educación (pero si esa es función del Ministerio, que por lo demás está lleno de departamentos injustificados que funcionan una vez al año), entre otras.
En definitiva, no pueden sentarse a dialogar unos esudiantes que no tienen claro lo que quieren con un ministro que no sabe donde está parado, que cree que es más importante el apoyo del partido que milita que el de los estudiantes, y con una presidenta que tampoco tiene idea de nada… con suerte sabrá recetar aspirinas.

domingo, mayo 28, 2006

CONCLUSION

Sigo creyendo
que las mujeres son ángeles
desterrados al purgatorio.

viernes, mayo 26, 2006

PEPE GRILLO Y LA MEDIA VERDAD

Hasta cuándo habrá gente que se cree con derecho a vivir por los demás, a juzgar por uno qué es bueno y qué es malo, sin ser capaces siquiera de poder resolver los propios problemas. Peor aún, sin saber o sin querer darse cuenta del tremendo daño que pueden hacer con sus intervenciones.
Sin duda, siempre se agradecerá que exista un Pepe Grillo que te aconseje o advierta cuando te vea que estás haciendo o vas a hacer algo malo, que más que dañarte a ti mismo, termine dañando a los demás. Se agradecerá, pero siempre y cuando ese Pepe Grillo te dé las razones de su juicio y no lance palabras al aire, porque termina haciendo daño, más del que quizás pretendía evitar. Porque la verdad a medias crea duda y la duda crea desconfianza y la desconfianza destruye. La desconfianza es un macizo muro que se enclava en una relación de personas y cuesta mucho eliminar, porque siempre dejará rastros de su construcción. Verdad a medias no es verdad.
Una cosa es ayudar y otra es meterse, porque nadie puede estar en el corazón de la otra persona… ni menos en su pensamiento, más aún, sabiendo cómo esa persona tiende a reaccionar, sobre todo, si es muy insegura. Vive y deja vivir.
Es normal que la verdad muchas veces duele y por eso siempre se busca la mejor manera de mostrarla. Los buenos amigos, aquellos de verdad, debieran saber que cuando la verdad puede hacer daño es mejor omitirla y dejar que las personas involucradas en esa verdad la descubran, porque finalmente serán esas personas las capaces de encauzarla y de juzgar lo bueno y lo malo y ver la conveniencia mutua para ellos.
Nadie puede vivir por los demás. Se puede evitar hacer mucho daño.
Por suerte, siempre hay uno más fuerte que espera al más débil.

jueves, mayo 11, 2006

ESTUPEFACTO

Apareció de repente,
con su aire cristalino.
Quizás salió de una botella
o de una caja de bombones.
O llegó en una alfombra.
Quizás flotaba en el tiempo,
en sus aguas imbatibles.
O Dios la tenía en un baúl,
con miedo a perder algo más.

Quizás era la felicidad
que buscaba el Principito,
y estaba detrás del espejo.
Ahora la felicidad me busca a mí
y me niego a devolverla.

MANIFIESTO ANTES DE LLORAR

Queda de manifiesto
que aún quedan hombres
en la luna,
que las sillas son mesas,
los árboles crecen al revés de la gravedad,
que las mariposas son flores
en movimiento perpetuo,
las babosas son caracoles
desalojados por el serviú, ,
los autos son sillas de ruedas
desarticuladas de sentido
y por último, queda de manifiesto
que el amor no se termina,
sólo crece tanto que no lo podemos ver.

La Poesía terminó conmigo,
pero no puedo vivir sin poesía.


*No recuerdo bien el nombre de su autor, sorry, pero la poesía no es de quien la escribe, sino de quien la usa

domingo, abril 30, 2006

COMO UN SUEÑO

Extraño. Esta semana ha sido como despertar en el desierto después de beber una botella. Quizás es como siempre debiera haber sido todo. Quizás. Extraño. De pronto cambió la vida. Los proyectos se congelaron y se ha despejado el camino para que acelere a fondo mi tesis, que con la ansiedad de avanzar vertiginosamente para terminar pronto me tiene con la angustia que me condena. Camino abierto. Extraño.
Quizás se anunciaba así. Quizás. Yo creo que ya ni sé cómo me llamo. Es como que pasó Moisés y abrió las aguas. Quizás, algo se anunciaba, porque Venus volvió a aparecer de entre la nada, con su belleza que se deja abrir con la suavidad que se abre un libro. Extraño. Una rosa brilla en el jardín y se hace acariciar por los rayos del sol.
Es extraño. Ya las uvas no tienen el mismo sabor. Y la vida saca un conejo de su viejo sombrero.
Aparece el compañero punk que no veía en años. Quizás estaba perdido en el baúl de la universidad, o anduvo de viaje con El Principito. Reapareció con la misma gracia con que se perdió.
Todo es extraño. Acaso la vida retomó su rumbo o el reloj se detuvo. O fui yo, que he abierto los ojos después de haberlos cerrado mucho tiempo sin que nadie me lo pidiera. O morí y me reencarné en otro. No quiero pensar que sea sólo un lindo sueño y despertar para dejar que todo se desvanezca como la imagen frente a un espejo.

viernes, abril 14, 2006

LECCION DE UN FIN DE SEMANA ESPECIAL

De vez en cuando la vida, nos gasta una broma,
y nos despertamos sin saber qué pasa,
chupando un palo sentado sobre una calabaza.
(De vez en cuando la vida - Joan Manuel Serrat)

He dicho en varias ocasiones que no hay mejor capital que los amigos. Los amigos, después de la familia, son el bien más valioso que uno puede tener, ya que trascienden en la vida y en la muerte. En la vida, es obvio, son los complementos emocionales con que uno cuenta muchas veces, tanto para dar como recibir. En la muerte, son la manifestación de la fidelidad eterna. Sólo los amigos son capaces de recordar con objetivo cariño al compañero fallecido, de integrar a cada evento su virtual presencia y de honrar cada acto que lo recuerde.

Un amigo es la instancia más próxima que nos da la vida extrafamiliarmente para dar amor, para querer y respetar tremendamente. Un amigo es más que una simple compañía, es un alter ego, otro-yo, una segunda personalidad, con la que se comparte la vida con completa transparencia. Pero también, un amigo es una segunda conciencia, alguien que te dice cuando estás haciendo algo bueno y cuando no.

Un amigo es la manifestación fraterna del amor, de la caridad. Dei caritas est. Dios es amor. Y el amor es transparente y desinteresado, por eso, el amor verdadero dura, no se termina de repente ni obedece a las circunstancias; no cambia por variantes físicas o económicas; es incondicional y supera los egos. Y por eso, los amigos de verdad son carros de tren que se unen en alguna parte de la via y no se separan hasta que cumplen su ciclo.

Estamos en Semana Santa, y Cristo nos deja una gran lección de caridad. Fue capaz de entregar la vida por los demás, como el mejor amigo de todos. De amar a los otros sin importar si eran prostitutas, pescadores o cobradores de impuestos, todo lo contrario que hicieron quienes lo llevaron a la muerte, como Caifás, que lo persiguió por robarle importancia. Incluso de proteger a los suyos, como cuando le dijo a Pedro que lo negaría 3 veces. Cristo dio y recibió. Tuvo su círculo de amigos, capaces de responder fielmente a la amistad, hasta la muerte; incluso el traicionero Judas, cuya conciencia terminó pesando más que sus actos. Cristo nos da hoy una tremenda leción de amistad y nos lleva a la reflexión con 3 acciones implícitas hacia nuestros más cercanos, que pese a que muestran nuestra debilidad, nos fortalecen grandemente: pedir perdón por los errores, dar las gracias por la capacidad de querernos y decir te quiero a todas esas personas que en verdad queremos. Son 3 actos que cuesta cumplir, pero son tremendamente importantes.
Por eso, saludo a todos mis grandes amigos... en realidad, mis amigos, con quienes llevo años y pretendo continuar juntos, como esos viejitos que al final se cuentan cuántos van quedando vivos: Gonzalo, Rocío, Cristina, Carola, Podrigo, Tamara, Luchi, Alvaro, Alfonso, Manuel. Pocos, pero de verdad. Algunos que prácticamente no veo, pero que sé que están ahí, tal como saben que también lo estoy. Estoy muy agradecido de tenerlos, porque son verdaderos tesoros. Gracias por la amistad que han sido capaces de continuar post colegio, post universidad, post circunstancias. Los quiero mucho a todos, de verdad, pese a que no los vea siempre y les pido perdón por haberles fallado alguna vez, porque olvidé sus cumpleaños o no he estado con algunos en momentos difíciles.
Cuando estaba en la U muchos se hicieron "amigos", casi nadie tenía amigos de antes... Me siento privilegiado.

lunes, abril 10, 2006

HUARIS DAY

-Voy saliendo de la casa, como a las 8 y cuarto estoy por allá.
-Pero apúrate, eso sí. Se supone que a las 8 estábamos en la casa del negro.
Como ya era un cuarto para las nueve y Alfonso no llegaba, decidí esperarlo en la esquina. Partimos mal el Huaris Day, ese día instaurado por todos los excompañeros del Bosco, del alcoholizado Ced, en recuerdo del gran Víctor Huaracán. Este año no nos juntamos en el cementerio porque cada año llegábamos menos: el año pasado fuimos cinco y casi no dimos con la tumba. Y Gonzalo no pudo ir porque estaba de cumple su mamá. De hecho, habría preferido ir sólo a saludar a la tía, pero ya había comprometido a varios excompas y no podía ser como el capitán Araya, así que pensé ir un rato al huaris day y después irme al depa a saludarla.
Alfonso llegó a las nueve con su andar patuleco. En el camino a la Avenida, Scooter, sí, el de la maqueca, nos ataja para pagarle al Alfo unas hierbas que le debía. (¡mish!)
-El Daniel te las paga después, porque ahora anda en Viña con la prima (doble ¡mish!)
Después de toda una peripecia para poder cambiar 10 lucas y pagar la micro hasta el 23, llegamos al paradero. Un gran bus del transantiago nos esperaba.
-¿Nos vamos en esta? –le pregunto a Alfonso. Me dice que bueno y nos subimos.
En el paradero 20, el bus toma la tercera pista. Sospechoso. Más sospechoso aún, que se detiene con el semáforo en verde.
-Hueón, esta micro parece que dobla acá –le digo
-No huevís, si tú me dijiste que nos viniéramos en ésta.
Advertencia, jamás tomen la 115. Tuvimos que terminar el recorrido a pié, hasta que llegamos a la casa del Negro Jaime como a las 9:45. El carrete era en un inesperado galpón, donde guardaban micros y camiones, pero en ese momento, sólo había un remolque al fondo, que servía de urinario, mientras los de siempre chupaban cervezas y fumaban pitos. Me tomé tres vasos de cerveza antes que fuéramos a comprar, previa micción. Ante mi moción de tirar algo a la parrilla, se decidió por gastar 24 lucas en licor: 3 Barceló, 2 Piscos, 8 cervezas y bebidas. Para picar... hielo. Harto para 11 huevones: el chico Silva, el Blas, la vieja Reyes, el Barrera, el Alfonso, Valencia, Careca, Milton, flaco Paredes, negro Jaime y Yo. Todos están igual.
Desde ahí, me conté 3 cubas libres, suavecitas y con harto hielo, conversadas con el vieja Reyes, a quien estimo harto, y el Careca, mientras sobre mi cabeza se desplomaba una inmensa nube de THC, de los incontables caños que todos, menos yo, fumaban. No me volé, pero como que me aceleró la curadera. Pese al leve mareo y la lengua enredada, a las 11 y media decidí pararme para ir al depa de Gonzalo, a saludar a la tía. “Filo”, pensé, “si meo se me pasa”.
A vuelta de ir al remolque, habían llegado Eduardo González, Valenzuela y Mezzano. Hola y chao. Un “habla bien, huevón” me pareció escucharle al chico Mezzano cuando lo saludé. Filo, me voy. El Alfonso, que antes de pararme, estaba sobrio, ahora no estaba por ninguna parte y había dejado un vómito junto a una micro que habían entrado al galpón.
- A lo mejor está detrás de las matas de sandía -me dice el flaco Paredes. Imposible, las sandías crecen a ras de suelo. Así que me vine, con mareo y sin mi amigo.
Ya en la Gran Avenida, las luces del Sensación se veían dobles. Eran las 11:45 y no pasaba ni una puta micro, ni un puto taxi. Con la meada ni se me había pasado la curadera, me sentía más patético y sólo quería ir a mi cama, sin saludar a la tía Emilia, sin ver al Gonzalo ni a la Chío. Saqué un chicle, para calmar la espera, ya que no estoy fumando. Como a las 12 aparece el Blas. “¿Te viniste?” le dije en mazamorriento castellano.
-Si, al negro le dio sueño y los demás se van a ir luego, se van a repartir el copete.-Más patético aún.
En eso, Blas paró un taxi que me dejó en la casa.
El domingo desperté vestido sobre la cama cerrada, con zapatos y el chicle aún en mi boca, hecho mierda. Claro que sin caña. Para saber de Alfonso, lo llamé. Y con voz todavía somnolienta, me contesta:
-Hueón, me encontró el Peña. Me quedé durmiendo debajo de la micro... todavía estoy pasao a petróleo.